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Tabaquismo y genética, ¿son nuestros genes responsables de la adicción al tabaco?

Según los últimos datos, fumar es la causa de ocho millones de muertes al año en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece el tabaco como uno de los principales factores de riesgo de gran parte de las enfermedades físicas y mentales, poniendo especial atención a las patologías cardiovasculares y los trastornos psiquiátricos.

Existen numerosas evidencias científicas que señalan a la genética como elemento importante de la adicción a la nicotina, no obstante, como en todas las afecciones, los factores ambientales juegan un papel determinante. Más allá de nuestra predisposición genética, el entorno es un elemento influyente a la hora de empezar a fumar, además de las situaciones y circunstancias emocionales a las que se asocia el consumo de tabaco.

Las investigaciones sobre tabaquismo y genética muestran diferencias individuales frente a la adicción a la nicotina y, por tanto, también frente a su capacidad a la hora de abandonar su consumo. Una de las características del tabaquismo, desde el punto de vista de la genética, es su carácter poligénico, es decir, este está influenciado por diversos genes. Gracias a los avances en el campo de la genética molecular, hoy en día es posible conocer con mayor profundidad los genes que codifican las proteínas implicadas en la adición a la nicotina. De este modo, es posible saber con mayor certeza el comportamiento de los genes relacionados con el metabolismo hepático de la nicotina, así como su comportamiento en relación con los receptores y neurotransmisores cerebrales localizados en el sistema nervioso central. La nicotina se procesa, principalmente, en el hígado, donde tiene lugar el proceso de conversión de nicotina a cotinina, sustancia adictiva y altamente dañina para el organismo.

Una de las teorías más aceptadas, entre los genetistas para explicar las diferencias genéticas frente al consumo de tabaco, es que los polimorfismos, es decir, las diferentes formas de una secuencia de ADN, pueden determinar las variaciones individuales a la hora de metabolizar la nicotina. Estos polimorfismos dan como resultado las diferencias de actitudes frente al tabaco, por ello, algunas personas se ven más afectadas por el tabaco y tienen más posibilidades de desarrollar una adicción.

En los últimos años el campo de la genética se ha centrado en estudiar la diferencia entre metabolizadores lentos y rápidos a la hora de procesar, tanto la nicotina, como otras drogas. Las personas con alelos defectuosos de un determinado gen tienen menor capacidad de metabolizar drogas, estos son llamados metabilizadores lentos. En cambio, aquellos individuos con uno o dos alelos normales presentan una mayor capacidad y son denominados metabolizadores rápidos. En algunos casos, existen sujetos que tienen más de dos copias y se les denomina metabolizadores ultrarápidos. Algunas investigaciones señalan que aquellos individuos pertenecientes a la categoría de metabolizadores lentos, tienen menos probabilidades de desarrollar una adicción al tabaco.

En el último estudio publicado en la revista Nature, reconocido como la mayor investigación de esta índole hasta la fecha, se han encontrado 3.823 variantes genéticas relacionadas con el consumo de tabaco y alcohol. Este trabajo, que incorpora los datos genómicos de más de tres millones de personas de diferentes etnias, reconoce 243 variantes vinculadas al número de cigarrillos que una persona fumadora consume al día y 39 relacionadas con la edad a la que empezó a fumar.

A partir de la investigación se han obtenido algunos datos interesantes, como que los sujetos con una adicción al tabaco extensamente desarrollada presentaban un metabolismo defectuoso de nicotina, frente al grupo de sujetos fumadores sin adicción. Estos resultados establecen este factor genético como un elemento determinante respecto a la dependencia a los cigarrillos, es decir, existen menos posibilidades de desarrollar una adición al tabaco cuando la nicotina se metaboliza con más dificultad. Asimismo, las personas con un metabolismo defectuoso de nicotina tienen un consumo mucho menor.

Gracias a esta última investigación, es posible predecir con mayor exactitud el riesgo de que las personas desarrollen adición a la nicotina y el alcohol, con el objetivo de intervenir a tiempo y evitar los graves problemas de salud derivados de los mismos, así como las muertes potenciales. El objetivo es seguir trabajando para desarrollar recursos médicos que permitan trabajar la prevención, así como fármacos más efectivos para su tratamiento, como por ejemplo, desarrollando un medicamento que genere el metabolismo defectuoso de nicotina de forma artificial.

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